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lunes, 16 de marzo de 2015

Julio Llamazares vuelve a su pueblo desaparecido con Distintas formas de mirar el agua. Este martes, presentación en Cálamo.

¿En qué coinciden un embalse, un escritor, un pueblo sumergido y una novela coral?
En la historia que da origen a la última obra del escritor leonés Julio LlamazaresDistintas formas de mirar el agua (Alfaguara) y que se presentará en Cálamo este martes 17 de marzo a las 20h.

Julio Llamazares. Fotografía: Editorial Alfaguara
El embalse de Porma fue inaugurado en 1968. Su construcción persiguió el control de las riadas de los ríos leoneses, y significó la desaparición de pueblos como Campillo, Quintanilla o Vegamián. Es en este último, uno de los pueblos que quedaron sumergidos tras la construcción del embalse, donde nació, en 1955, Julio Llamazares. El escritor no pudo volver a Vegamián hasta los 28 años de edad: «Habían vaciado el pantano y vi las ruinas de Vegamián, un escenario dantesco, como del fin del mundo, algo bastante impactante».

Ahora, décadas después, Llamazares regresa nuevamente a su pueblo natal, pero esta vez desde la escritura y la ficción.  Distintas formas de mirar el agua  es una novela coral donde 16 voces, una familia de tres generaciones, se reúnen para arrojar las cenizas del abuelo a las aguas de un pantano.

«Desde la abuela a la nieta más pequeña, desde el recuerdo de la aldea en la que los mayores nacieron y se criaron antes de verse obligados a abandonarla ante su destrucción inminente a las historias y sentimientos de los más jóvenes, el relato discurre como un flujo sucesivo de conciencia, como un caleidoscopio existencial y poliédrico al que la superficie del agua sirve de espejo.» 

Distintas formas de mirar el agua. Julio Llamazares. Alfaguara.


«Una novela sobre el destierro, sobre el paso del tiempo y la memoria, sobre el sentimiento de vinculación a la naturaleza, sobre la impronta que el ámbito rural y natural deja en el corazón de aquellos que alguna vez lo habitaron.»

La novela parece enlazarse naturalmente con la segunda publicada por el autor, La lluvia amarilla, donde el último habitante del pueblo del Pirineo aragonés Ainielle evoca en un largo monólogo los habitantes  del pueblo que ya han muerto, desaparecido o que ya se han ido del lugar que agoniza. 
Esta vez, en Distintas formas de mirar el agua los monólogos son 16, y en ellos se ven todas las maneras en que se puede mirar "el agua", es decir, el paisaje donde antes hubo un pueblo y mil historias: desde la belleza del lugar hasta la tristeza que representa, todos difieren y complementan ese caleidoscopio que apunta al pantano. 

Por todos estos pequeños datos, y muchos otros que dejaremos reservados para la conversación con el autor, no deberías perderte la presentación este martes 17 de marzo a las 20 horas en Cálamo. Acompañará a Julio Llamazares el periodista y escritor Antón Castro.

domingo, 15 de febrero de 2015

«Llegó un momento en que lo único que quería hacer era escribir, lo importante era contar la historia y acabarla.». Entrevista a Milena Busquets, autora de También esto pasará

Milena Busquets. Si aún no la conoces, seguramente escucharás su nombre durante el 2015. Su segunda novela, También esto pasará (Editorial Anagrama), fue un fenómeno en la última Feria del Libro de Fráncfort: una treintena de editoriales de los grupos más grandes  –Gallimard (Francia), Hogarth Press (USA), Harvill Secker (UK) o Companhia das Letras (Brasil)– adquirió los derechos de traducción. Una novela donde Busquets explora y lleva a la ficción la muerte de su madre, Esther Tusquets, y donde aborda temas universales como el sexo y la muerte desde un estilo fresco y desenfadado, muy emotivo y con una "honestidad sin filtro".

El mártes 17 de febrero a las 19.30h Milena Busquets nos visita para presentar su novela. Para prepararnos, una breve entrevista con la autora de También esto pasará:

Milena Busquets. Fotografía © Gregori Civera

Una novela que se ha definido como "una carta de amor de una hija a su madre" y que tiene evidentes puntos autobiográficos: ¿la obra nació con planes de novela, o nació de otras ideas, de otra búsqueda?

Cuando empecé a escribir la novela no sabía lo qué iba a ser, escribí el primer capítulo sin pensar demasiado, mi madre llevaba muerta una año y medio y de repente tuve la necesidad de hablar de ello. Se lo enseñé a Anna Soler Pont, que se convertiría en mi agente, y ella me animó a continuar, así que seguí escribiendo hasta que llegó un momento en que lo único que quería hacer era escribir, me daba igual lo que ocurriese después con la novela, lo importante era contar la historia y acabarla.

En muchas entrevistas has explicado que no te consideras escritora. Ahora, tras dos novelas y del fenómeno que ha sido También esto pasará en la última Feria del Libro de Fráncfort, ¿ha cambiado esa sensación?

Jajajaja, No. Escribir es lo que me hace más feliz, lo que hace que me sienta menos sola, pero hasta que no escriba al menos un par de libros más, no me consideraré escritora. Escritores son Proust, Colette, Bernhard, yo soy solo una aprendiz.

Con toda la experiencia que tienes en el mundo editorial, ¿cómo viviste el fenómeno que significó tu novela en esa feria del libro?

Pues con una enorme sorpresa, con alegría también, con agradecimiento, con incredulidad, de hecho, todavía no me lo creo.




Pareces haber seguido un camino singular: formada en el Liceo Francés, luego estudios en arqueología, te has formado como editora junto a tu madre, luego con sello propio en RqueR… ¿cómo te convertiste en escritora?

Pues no lo sé, siempre me ha gustado escribir y siempre he sido una gran lectora.
«En casa, cuando teníamos algo importante que decirnos, lo hacíamos por carta, por escrito. Para mí la escritura era el instrumento más evidente de expresión, el más inmediato y automático, tal vez si hubiese nacido en una familia de músicos, hubiese escrito una sonata o una balada.»

¿Y cómo fue la experiencia de fundar una editorial junto a tu madre y tu tío?

Un desastre absoluto, hubiese debido montarla con alguien de mi generación.

 Algunas comparaciones con libros como El diario de Bridget Jones te han resultado odiosas… ¿Te sientes afín a algún escritor contemporáneo? ¿Y reconoces en tu obra influencias de otros autores?

No, odiosas, no, de hecho, yo publiqué con gran éxito “El diario de Bridget Jones” en castellano en Lumen y me sigue pareciendo un libro muy divertido y original, pero no creo que se parezca en absoluto a “También esto pasará”. Me gustan Philip Roth, Juan Marsé. Y Proust por encima de todo, y Thomas Bernhard, Chéjov, Colette, Isak Dinesen, Oscar Wilde, Maupassant, la lista es larguísima.

¿Cuesta reanudar la escritura tras el increíble éxito editorial de una novela como También esto pasará? Todos los lectores que acaban de conocer o que están por descubrir tu obra querrán saber: ¿qué más nos traerá Milena Busquets?

Tengo muchas ganas de ponerme a escribir de nuevo, pero de momento las labores de promoción me impiden tener la suficiente calma, el libro se ha vendido a 29 países y me parece que este año voy a tener que viajar mucho, por otro lado creo que todas las vivencias son útiles a la hora de ponerse a escribir, así que no me quejo.


¿Seguimos la conversación en Cálamo? Os esperamos este martes a las 19.30. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Bandidos, forajidos, aventuras en la carretera y una novela road movie: este martes, Eduardo Iglesias presenta Los elegidos en Cálamo.

El próximo martes 10 de febrero, Cálamo se llena de bandidos: un viejo rockero retirado y un jovencísimo surfero deprimido. Una camionera bisexual, un furtivo, otra mujer... todos forman una peculiar banda de atracadores. Son "los elegidos" y han venido a resolver la crisis robando bancos y cajas de ahorro. Todos vienen de la mano de Eduardo Iglesias, pues son los habitantes y protagonistas de su última novela, Los elegidos (Libros del Lince). ¿Y quién mejor que acompañar a Iglesias durante la presentación que Ray Loriga?

Eduardo Iglesias.


Quienes conozcan la obra de Eduardo Iglesias sabrán ya que por sus novelas siempre se pasean todo tipo de personajes en los márgenes de la sociedad (y de la ley). Sabrán también que uno de los escenarios favoritos de Iglesias es la carretera. Jack Kerouac, una lectura tardía en la vida de Eduardo Iglesias, está sin embargo muy presente en la estructura narrativa de Los elegidos, a la que además se suma un tema de profunda actualidad: la crisis. Desde una mirada hiperbólica con tintes de novela de aventuras y de road movie, y con un catálogo de héroes-bandidos románticos que parecen seguir la filosofía de Robin HoodLos elegidos se convierte en una novela muy entretenida, llena de humor, de tragedia y que propone una mirada crítica y novedosa de los tiempos de crisis.





Ray Loriga, quien ha comparado a Iglesias con escritores como Jack London o Rubem Fonseca, será el encargado de adaptar al cine otra de las novelas del autor: Cuando se vacían las playas. Loriga dirigirá el guión co-escrito por él mismo e Iglesias. El próximo martes será un buen día para saber cómo va ese plan conjunto. ¡Os esperamos!




miércoles, 14 de enero de 2015

«Todo es ficción, incluyendo el periodismo y la historia.» Entrevista a Sergio del Molino, autor de Lo que a nadie le importa y nominado a los Premios Cálamo.

Su primera novela fue No habrá más enemigo, y fue elegida como uno de los 10 libros más recomendados ese año por CEGAL. Su segunda novela, La hora violeta, aborda uno de los temas más difíciles –y tabú– de la literatura (y de la vida): el libro narra un año de la vida de su hijo Pablo, desde que fue diagnosticado de un raro y grave tipo de leucemia hasta su muerte. 
Su tercera novela, Lo que a nadie le importa, es uno de los libros favoritos del año 2014, y por eso nominamos a su autor, Sergio del Molino, a los Premios Cálamo. Una novela que entreteje, como antes lo hizo en La hora violeta, la vida del autor y la ficción, pero donde además hay una búsqueda de las pequeñas anécdotas embebidas en la Historia: la Guerra Civil, la Transición, la vida de un abuelo, una frase pronunciada...

Sobre todo esto, sobre el lugar del escritor y el narrador, sobre próximos proyectos y mucho más, conversamos con Sergio del Molino: 


Sergio del Molino. ©Lara Albuixech

Una frase de la que nace una novela: tu abuelo, en su lecho de muerte, a tu abuela: «Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos.». Escuchaste la frase a los 16 años: ¿cuándo supiste, decidiste, que escribirías una obra a partir de esa escena, de ese momento de tu vida?

Creo que lo digo en la novela: de esa frase nace toda mi literatura. Ha resonado dentro de mí desde entonces, he intentado explorarla, trabajarla y entenderla, pero no había manera. He fracasado muchas veces al ponerme a escribir sobre ella. No quiere decir que esta vez haya triunfado, pero he conseguido componer un libro del que estoy orgulloso, que creo que dice algo de mí e intenta decir algo de los demás, que comunica bien y ata emocionalmente al lector. Así que ahora me siento un poco desahuciado. Esa frase me ha acompañado mucho tiempo, he querido escribir muchas veces sobre ella, y ahora que lo he hecho, me parece que me he quedado solo. Hay un vacío, ha dejado de resonar dentro de mí. La echo de menos.

Hay algunas novelas de escritores contemporáneos a ti —Los extraños, de Vicente Valero, por ejemplo— que nacen de una explícita intención del autor de investigar su pasado y, a partir de ahí, ofrecer una visión de la historia española: ¿ocurre algo similar en Lo que a nadie le importa? ¿Prima la rigurosidad de la investigación o la búsqueda de respuestas desde la ficción y los recuerdos?

Sí, claro, mi novela interpela a los españoles. España es su tema y su problema. Pero no es, respondiendo a tu segunda pregunta, un ensayo ni un libro de historia, sino una mirada literaria desde la evocación. Y, para mí, toda evocación es ficticia, si aceptamos lo caprichoso y mentiroso que es el recuerdo. Ignoro si mis preocupaciones literarias son parte de una tendencia o soy un raro. No me extraña que autores de un mismo momento y un mismo país coincidan en temas y formas de mirar. Cómo no parecernos, si compartimos tantas cosas. Pero yo me siento desligado y periférico. Toda mi literatura surge de impulsos íntimos. En cualquier caso, yo no busco respuestas. Creo que la literatura lleva mucho tiempo cuestionando la pertinencia de algunas preguntas y planteando la posibilidad de abrir nuevos interrogantes.

En una entrevista comentaste que La hora violeta te enseñó que “la intimidad resguardada y el pudor son enemigos de la literatura”. ¿Es de este aprendizaje que nace la libertad con que exploras tu pasado y tu historia?

Sin ninguna duda. Siento que Lo que a nadie le importa es una consecuencia lógica de La hora violeta. Su escritura me convenció de que necesitaba hacer una literatura que superase las cuartas paredes que las sucesivas vanguardias del siglo XX han plantado entre el autor y el lector.
Quiero reconectar, volver a una lectura donde lo emocional no sea sospechoso, y para ello he elegido el camino brutal del yo.

El postestructuralismo llegó a negar el concepto de autor en los años sesenta. Presentó la literatura como un accidente. Quienes la escribían eran poco menos que simples robots o médiums al dictado de un Geist o de una estructura. Pues bien, yo soy un antiguo, un romántico en el sentido histórico del término. Creo tanto en el autor que suprimo las diferencias teóricas que lo separan del narrador. En mis dos últimos libros, autor y narrador están confundidos. Pero no como parte de un juego postmoderno, sino como un gesto de chulería, si quieres. El yo de mis novelas es el mismo pronombre que uso para hablar de mí. No hay barreras convencionales. El lector sabe que estoy hablando de mí. Puede leer de la manera clásica, claro. Puede jugar a que el Sergio del Molino narrador no es el Sergio del Molino autor, pero creo que la lectura no funciona así. Eso es leer mojándose los pies en la orilla, y yo, al ponerme de cara y desnudo desde la primera línea del libro, fuerzo al lector a meterse entero en el agua. Hay una fuerza pasional en mi literatura que no existiría si la vida no me hubiera puesto en el camino de La hora violeta.

Lo que a nadie le importa, de Sergio del Molino. Literatura Random House, 2014

Muchas veces se te ha preguntado “cuándo escribirás una novela de ficción”. ¿Te parece que hay una línea muy distinta entre el método de tus novelas y el de una novela de “pura ficción”? En otras palabras, ¿encuentras relevante esa distinción?

No, me parece una distinción anticuada y poco útil. Dejando de lado que, poniéndonos estrictos, todo es ficción, incluyendo el periodismo y la historia, prefiero entender la ficción no como una característica sino como una herramienta al servicio del escritor. Puedes usarla o no y en según qué medidas dependiendo de tus propósitos, pero su uso no define lo literario. Es decir, un libro de ficción no es más literario que uno de no-ficción. Lo literario es una voz, una intención y un conjunto de sensaciones difíciles de analizar pero muy sencillas de apreciar. A mí me gusta situarme en las fronteras conceptuales y en las fronteras de los géneros porque creo que la novela es proteica. Si ha sobrevivido a todas sus muertes es por su capacidad casi infinita de renovarse y de subvertir los cánones.

Además de publicar obras literarias, has trabajado como reportero y columnista: ¿escritor periodista, o periodista escritor? ¿O es de la fusión de esas dos disciplinas que nacen obras como Lo que a nadie le importa?

Es que no creo que puedan diferenciarse fácilmente. Yo me considero, ahora sí, tras unos cuantos libros, escritor. Soy periodista también, y cuando me dejan, ejerzo, pero si me preguntas con qué oficio me identifico más, sin duda, escritor. Dicen que hay mucho de mirada de cronista en mi literatura, y yo estoy de acuerdo a medias. De hecho, en Latinoamérica, La hora violeta se leyó como una crónica de periodismo narrativo, y como tal se enseña en universidades de Buenos Aires y Lima, cosa que me sorprendió mucho. Pero yo me pregunto: si los críticos no supieran que soy periodista, si no leyeran la solapa antes de leer el libro, ¿apreciarían el tono cronista tan claramente? ¿Lo darían tan por descontado? Yo creo que el medio es el mensaje, y quizá mis orígenes profesionales hacen que se magnifique un aspecto de mi literatura que yo creo que no es tan dominante. Porque, para mí, el periodismo sirve para contar las vidas de los demás (y con dificultad), pero es una herramienta inútil para contar la propia intimidad. Y si algo hay en mis libros es intimidad.

Y para terminar, lo que más nos interesa como libreros: ¿Hay planes de nueva obra? ¿Novela, ensayo…?

Siempre estoy trabajando, pero no hay planes inmediatos de publicación, pues no creo que consiga tener nada publicable en 2015. Estoy metido en dos libros a la vez. Un ensayo y una novela. O lo que yo digo que son novelas. El ensayo sale de una reflexión íntima acerca de una cuestión social que yo creo que es uno de los signos de nuestro tiempo. La novela hablará de violencia política, culpa y vergüenza. Están ambos proyectos muy verdes, pero confío acabar con ellos antes de que ellos acaben conmigo.

miércoles, 7 de enero de 2015

14, de Jean Echenoz: ua novela breve, elegante, artesanal, sobre la Primera Guerra Mundial. Y otro nominado a los Premios Cálamo 2014.

El 2014 fue el año centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial: era de esperar que  la Literatura, como todas las otras ramas del arte, abordaría el tema. Sin embargo, no era de esperar que se publicaran, al menos, dos grandes obras sobre el tema, que pudieran aportar algo nuevo y diferente.
Y es así que dos de nuestros nominados lo hacen: si la semana pasada os hablábamos de Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre (Salamandra),  hoy es el turno de 14, de Jean Echenoz (Anagrama)

Jean Echenoz. Fotografía: Institut Francais
Jean Echenoz, (Orange, 1947) se formó como sociólogo. Publicó su primera novela en 1979, El meridino de Greenwich. En 1999 se hizo con el Premio Goncourt por Me voy.  Tras hacerse con el galardón, Echenoz se alejó del presente y publicó tres novelas biográficas: Ravel, Correr (sobre el atleta Émil Zatopek) y Relámpagos, sobre Nikola Tesla.
Con 14 sigue en la línea del pasado, en una novela sobre la Primera Guerra Mundial... pero no se trata de una novela histórica. Aunque rigurosamente documentado, la breve novela  —15 capítulos, unas 120 páginas— aborda desde la ficción y desde una prosa sobria y mínima la historia de cuatro jóvenes que se enrolan en el Ejército un día antes de que Francia entre en la Guerra Mundial.

Cinco hombres se van a la guerra, una mujer espera el regreso de dos de ellos.
Falta saber si volverán. Cuándo. Y en qué estado. —Contraportada de la edición francesa.

Cinco hombres se van a la guerra, una mujer espera el regreso de dos de ellos.
Falta saber si volverán. Cuándo. Y en qué estado. —Contraportada de la edición francesa.
Ante un tema tan sensible y tan tratado como la Guerra, es muy fácil encontrar a veces un sentimentalismo excesivo, un abuso de los efectos emotivos, una estética más cercana a Spielberg que a la reflexión y al testimonio. No es el caso de Echenoz, que lleva muchos años y muchos libros puliendo un estilo minimalista pero preciso, elegante y breve. En palabras de Echenoz:
«Como no sé hacer otra cosa que escribir, y es una actividad bastante solitaria, me gusta documentarme, buscar fotos, sonidos, papeles... En realidad es la fase que prefiero, es fantástica y estimulante. Trabajas pero no escribes, lo cual ayuda mucho a limpiar la conciencia. Así que salgo de casa y voy a bibliotecas, o a hablar con gente. Lo grabo y transcribo todo, aunque al final solo utilizo un dato, o dos adjetivos que alguien ha dicho...»
El resultado es uno de los grandes libros del 2014, que vuelve a confirmar la importante presencia de las letras francesas contemporáneas, y un nuevo nominado a los premios Cálamo.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre: éxito de crítica, fenómeno de ventas y una novela bélica fuera de lo común. Y otro nominado a los Premios Cálamo 2014

“Soy la encarnación de que la suerte existe. Salgo de la nada y, después de varias décadas enseñando literatura a bibliotecarios, me convertí en escritor a los 50 y ahora me traducen a 30 idiomas”.

Con estas palabras describe el propio Pierre Lemaitre el fenómeno literario que se desató a partir de la publicación de su novela Nos vemos allá arriba (Ediciones Salamandra) y su elección como Premio Goncourt 2013. A ese éxito de crítica se le suma uno de público, cifrado en más de un millón de ejemplares vendidos sólo en Francia. 


Nos vemos allá arriba es uno de nuestros libros favoritos del año –y no somos los únicos: la novela ha figurado en muchas de las listas que sobre estas fechas se publican en distintos medios)– y es, por eso mismo, uno de los 16 nominados a los Premios Cálamo 2014.


¿Quién es Pierre Lamaitre?


Pierre Lamaitre. Fotografía (c) Witi de Tera-Opale

Pierre Lemaitre nació en París en 1951.
Es escritor y guionista, pero no publicó su primera novela hasta tener más de 50 años. Entretanto, sin embargo, su vida siempre estuvo entrelazada con la literatura. ¿Un ejemplo? Creó una empresa de formación para colectivos como el de los bibliotecarios. 
Tras algunas novelas policíacas —con las que ganó premios como el Prix du premier romanen el festival de Cognac y varios premios de los libreros en Francia—, la publicación de Nos vemos allá arriba significó su consagración como un escritor reconocido por la crítica y, al mismo tiempo, un best-seller traducido a decenas de idiomas.


Nos vemos allá arriba: ¿Otra novela de la Gran Guerra?


Es una novela que trata el tema de la Primera Guerra Mundial, sí, pero no es una novela bélica ni histórica. Nos vemos allá arriba presenta al menos dos aspectos novedosos. Por un lado, se presenta con uno de los mejores comienzos de novela del año –en esto han coincidido lectores e innumerables reseñas– donde la vida de dos soldados quedan vinculadas para siempre a partir de una última batalla en el ocaso de la guerra. Además, los juegos experimentales con que aborda el género bélico alejan a la novela del relato histórico. ¿El resultado? Una pieza literaria de primera calidad emparentada, nada más y nada menos, con la picaresca. Así lo ha afirmado el propio autor

«[Nos vemos allá arriba] no es un relato histórico, es una novela de género picaresco. ¿Y qué es la picaresca? Pues El lazarillo de Tormes, que fue mi modelo»

Por otro lado, Nos vemos allá arriba es, sobre todo, una novela sobre las consecuencias de la guerra, sobre los problemas de la integración en la sociedad de los sobrevivientes al conflicto. De esta manera, la novela transcurre en las trincheras pero también forma un mosaico de la posguerra donde se entrecruzan estafadores, aventuras, tramas secundarias con enterramientos prematuros o historias de amor: una novela que atrapa, que entretiene, que se lee vorazmente y que, en definitiva, apasiona.


¿Quieres más? Si aún no la has leído, puedes ver aquí el primer capítulo. ¿Ya la has leído? Puedes votarla en nuestra librería: quedan dos semanas para elegir al ganador del Premio Cálamo 2014.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

«El judaísmo sólo me interesa como literatura.» Entrevista a Eduardo Halfón, autor de Monasterio y nominado a los Premios Cálamo 2014.

Cualquier libro de Eduardo Halfon es la puerta de entrada a una obra escrita en una prosa sencilla, por momentos con una cadencia y un ritmo que la acercan a la lírica, una obra compuesta de novelas breves y relatos donde la línea entre la ficción y la realidad –o entre el narrador y el escritor– se vuelve difusa e irrelevante.
Su último libro, Monasterio (Libros del Asteroide), se integra en ese mosaico y se entreteje con imágenes y personajes de otras obras de Halfón, sobre todo con la presencia del abuelo de El boxeador polaco (Pre-Textos). Monasterio es uno de los libros nominados a los Premios Cálamo en su edición 2014, y quisimos aprovechar la ocasión para entrevistar a Eduardo Halfon y conocer un poco más sobre su lugar de escritor y su obra:

Eduardo Halfon. (c) Peter-Andreas Hassiepen


Monasterio se entreteje, a modo de referencias, pequeños guiños y personajes que se repiten, con otras obras anteriores de tu autoría. ¿Hay un plan en tu obra que trascienda a cada novela o colección de cuentos? 

Soy un ingeniero, tanto de formación como de carácter, pero no hay plan alguno cuando escribo. Voy improvisando, dejándome llevar, o más bien dejándome acercar a algo que intuyo pero que no veo claramente, y que quizás es el centro o núcleo de un cuento, de una novela, de todo un proyecto literario. Desde que empecé a escribir, hace ya 12 libros y 12 años, siento que estoy escribiendo un solo libro, pero publicándolo por partes, en proceso, mientras lo escribo. Monasterio, cuyo origen está en El boxeador polaco, es una pieza más de ese proyecto, o un peldaño más en ese andamio, o un planeta más en la constelación que son mis libros. Aunque apenas intuyo esa constelación. Sé que está ahí, borrosa y lejana, develándose poco a poco ante mí, y que toda mi obra gira en torno a algo. Pero no la veo claramente, ni la entiendo del todo. Y está bien que así sea. Floto, a la deriva, en ese espacio narrativo. Quiero escribir mis cuentos con el mismo asombro con que luego un lector los lee.

Algo muy curioso que ocurre durante la lectura de Monasterio es el juego que se hace con las expectativas del lector. Lo que parece una novela sobre una boda y un matrimonio entre judíos ortodoxos se convierte en una serie de retazos de historia, de recuerdos, de otros viajes…

Creo que esa lectura asombrosa —para seguir usando el mismo término—corresponde exactamente al proceso de su escritura. Yo también escribí las primeras páginas con la expectativa de otro libro, uno que conduciría hacia esa boda ortodoxa, hacia una relación entre hermanos. Pero al escribir, no soy yo quién decide, ni hay una ruta o una fórmula a seguir, ni es esto una ciencia. La historia que quería o necesitaba ser contada poco o nada tenía que ver con la boda de una hermana, sino con algo mucho más íntimo, lo cual, visto a través de la lupa de la ficción, es a la vez universal.

"Una jaula salió en busca de un pájaro". Este aforismo kafkiano precede a la novela: ¿cuál es la jaula, la cárcel, en la vida del narrador, de su hermana que se casa?

Para mí el mejor epígrafe es aquel que creemos entender, pero que si intentamos poner en palabras, de inmediato se nos escapa. No es éste una explicación del libro. Sino una puerta de entrada. Un tono musical. No sé entonces cuál es la jaula (o acaso las jaulas), ni si ésta nos persigue a nosotros o somos nosotros quienes la perseguimos a ella. Hay algo hermoso y terrible en las palabras de Kakfa. Hacen éstas un eco, quizás, con la historia que he escrito. O al menos eso me gustaría pensar.

En muchos puntos de la obra asoma la idea de "ser" judío como algo más allá de profesar la religión, del "judaísmo no como religión sino como genética",  como un tema de peso en Monasterio. ¿Hay una búsqueda de la identidad como alguien de ascendencia judía pero que no practica la religión?

El judaísmo sólo me interesa como literatura. Es decir, el judaísmo como historias. Hay en mi obra un constante acercamiento a lo que significa ser un judío, pero visto siempre hacia atrás, hacia las historias de mis abuelos. O sea, no el judaísmo como religión, sino como identidad, como orígenes, como historias de desembarcos y éxodos y diáspora y sobrevivencia.



La novela, a través del abuelo del narrador, que fue un prisionero en Auschwitz, visita el tema del Holocausto. Y toca temas que pertenecen a la literatura del Holocausto: memoria, testimonio e identidad. ¿Cómo es para un escritor de una generación que no es superviviente ni testigo directo de esos hechos visitar esos temas desde la ficción?

Creo que son temas que únicamente pueden visitarse desde una generación apartada, no afectada directamente. Mi abuelo no habló de su experiencia en Auschwitz durante sesenta años. Nos decía, medio en broma, que el número tatuado en su antebrazo era su número de teléfono. Él jamás volvió a pronunciar una sola palabra en polaco, su lengua materna. Jamás regresó a Polonia, y a los demás nos prohibía ir. Así educó a sus hijos—a mi madre y mis tíos—, para quienes esos temas también eran lejanos e intocables. Creo que somos los nietos, entonces, tanto de sobrevivientes como de verdugos, quienes podemos empezar a acercarnos a las heridas del pasado, a visitar esos temas desde la distancia que les otorga el tiempo. Y en mi caso, claro, lo hago desde la ficción, donde el interés es más emotivo que real, más sensorial que fáctico. Mi próximo libro, cuyos orígenes están en Monasterio, es sobre ese viaje prohibido a Polonia.

Muchas veces has dicho que tus narradores son más valientes que tú en las posturas sobre los temas que tratas a lo largo de tu obra. ¿Es la literatura una forma de tomar una postura frente a esa identidad que a veces nos imponen las herencias de la tradición, la religión, la historia?

Es que en el fondo no sé qué es la literatura. Pero me gustaría pensar que no es tomar postura. Que la literatura está más allá de cualquier postura, las cuales tienen más que ver con ideologías y políticas. Las posturas las tomamos los seres humanos, no los escritores de ficción. En la literatura de un escritor, cualquier postura peligra en convertirse más bien en una pose, y el escritor entonces en un predicador. Pero sí, mi narrador, que se llama igual que yo, se suele imponer ante esas injusticias y herencias que a mí me acobardan. Dios lo ampare.


*  *  *

Monasterio es una de las 16 obras nominadas a los Premios Cálamo 2014. Puedes visitarnos en Cálamo y dejar tu voto en las urnas. ¡A leer!


sábado, 28 de junio de 2014

La lista literaria de Cálamo con las propuestas para tus mejores libros de verano

Antes de que te vayas de vacaciones hemos hecho los deberes en Cálamo: rebuscar y seleccionar entre todas las novedades editoriales aquellas que te recomendamos especialmente para que, al fin, puedas disfrutar de largas tardes de lectura en tus merecidos días libres. Hemos incluido también la recomendación de dos vinos que encontrarás en nuestra librería y que servirán de acompañamiento ideal a tus viajes literarios. Bon voyage!



Novelas y relatos como geniales compañeros de ruta

Sangre en el ojo y Las infantas: dos títulos de una joven autora chilena, que enseña literatura en Nueva York y además tiene un sello independiente que se llama Brutas Editoras: Lina Meruane. Son tan frescos como el mejor helado.

Piedras en el vientre, de Jon Bauer.
Traducción de Carles Andreu.
Las australianas y australianos –gente dura, ya se sabe- se ha enternecido con esta divertida y extraña historia sobre la relación entre una madre y un hijo. Potente. Te pone moreno sin necesidad de tomar el sol.

La pasión de Enrique Lynch. Necrofucker, de Richard Parra.
Puede ser la revelación del año. Parra es peruano y debe de llevar en sus genes el rastro de la mejor literatura de su país. Nada más comenzar a leer su libro uno se da cuenta que es diferente y sobre todo bueno. Epatarás y quedarás genial si lo recomiendas.



Nos vemos allá arriba, Pierre Lemaitre.
Traducción de José Antonio Soriano.
Galardonada con el Premio Goncourt 2013, bendecida por la crítica y por los lectores. Una novela de las de antes, de esas que no admiten respiro. Un relato sobre el sufrimiento y la fuerza del ser humano ambientada en la Primera Guerra Mundial. Para acompañar con una buena cerveza y con mucho tiempo por delante.

Nadie nada nunca, de Juan José Saer.
Se reedita en España una de las mejores novelas del excepcional escritor argentino, Premio Cálamo en el año 2003. Conocer sus obras y haberlo tratado es una de nuestros mejores recuerdos. Léelo: nos lo agradecerás.

La vida ante sí, de Romain Gary.
Traducción de Ana María de la Fuente.
Se cumplen 100 años del nacimiento de Gary, un tipo excepcional. Un buen amigo y cliente nos recomendó esta novela. Si quieres disfrutar como cuando empezabas a descubrir la literatura, éste es tu libro. Lo tiene todo: humor, pasión, sentido trágico, temas, personajes...qué grande.

Monasterio, de Eduardo Halfon.
Un viaje absurdo de dos hermanos -guatemaltecos de origen judío- , a Israel. Un encuentro casual en el aeropuerto.  122 páginas. Así, sin más, poco te cuento. Así, sin más, te lo aconsejo fervientemente: seamos “halfonianos”.

El huérfano, Adam Johnson.
Traducción de Carles Andreu.
Tremendo. Ambientada en Corea del Norte. Una “distopía” que la crítica compara con 1984 o Un mundo feliz. Un relato de espías, una novela a la vez policiaca, política y de esas que llaman de iniciación. No la dejarás ni dentro de la piscina.

Los lanzallamas, Rachel Kushner.
Traducción de Amelia Pérez de Villar.
Años setenta en Nueva York y en Italia. La radicalidad de la juventud buscando nuevas experiencias y enfrentándose radicalmente al poder.  Deja huella.



Mal encuentro a la luz de la luna. El secuestro del general Kreipe en Creta durante la Segunda Guerra Mundial, de W. Stanley Moss.
Traducción de Dolores Payás.
Los británicos se meten en líos tremendos y lo cuentan como si fueran a la tienda de la esquina comprar galletas de té. Son así, qué le vamos a hacer. Alucinante...y admirable.

Nosotros caminamos en sueños, de Patricio Pron.
Te vacuna contra el belicismo, que buena falta hace. No sabes si reír o llorar. El relato alucinado de una mala pesadilla que se llamó “Guerra de las Malvinas”.

Poesía, John Berger.
Edición bilingüe acompañada de un CD que recoge la (fantástica) voz del autor recitando su obra. La faceta menos conocida de un clásico.

Los ensayos del verano

La historia del cuerpo humano. Evolución, salud y enfermedad, de Daniel E. Lieberman.
Un libro monumental, alabado por la crítica y la comunidad científica. Historia evolutiva y ensayo de interpretación. Impresionante.



El escritor en su paraíso. Treinta grandes autores que fueron bibliotecarios, de Ángel Esteban.
¿Qué tienen en común escritores tan diversos como Borges, Bataille, Rubén Darío, Casanova, Stephen King, Hölderlin, Musil, Onetti, Perec o Proust? Pues que todos fueron bibliotecarios en algún momento de su vida.

Goles y banderas. Fútbol e identidades nacionales en España, de Alejandro Quiroga Fernández de Soto.
El fútbol nos divierte.  El fútbol nos une y nos separa. El fútbol no es un mero deporte: es un espectáculo de masas que la política utiliza.

Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo, Xavi Ayén.
En Barcelona de 1967 a 1976 se gestó uno de los movimientos literarios globales más importantes del siglo XX. Apasionante.

A la carta. Cuando la correspondencia era un arte. Selección y prólogo de Valentí Puig.
Recuerda: hubo un tiempo en que nos sentábamos en una mesa y pertrechados de pluma o bolígrafo escribíamos ¡cartas! Una ecléctica y atractiva muerta del arte epistolar.

La sociedad de la transparencia.  La sociedad del cansancio. La agonía del eros, de Byung-Chul Han.
Filósofo alemán de origen coreano, dotado de una asombrosa finura de pensamiento. De manera tan sencilla como profunda analiza la imperante sociedad neoliberal.

MUY ESPECIALES (ilustrados, cómics...)

Mansa chatarra, de Francisco Ferrer Lerín.
Uno de los libros del año. Por un lado la escritura inquietante, genial y surrealista de Ferrer Lerín. Por otro lado el diseño, la maquetación y el concepto del volumen made in Jekyll& Jill. Combinación insuperable.

Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Ilustraciones de Javier Sáez Castán.
La enorme creatividad del oscense Javier Saéz ilumina el clásico. Un libro de fondo de armario.

Cómics. Una historia global, desde 1968 hasta hoy, de Dan Mazur y Alexander Danner.
Visión amplia y detallada del arte del cómic. Para los que ya lo aman o para los que quieren iniciarse en él.
R. Crumb. Entrevistas y cómics
Y si hablamos de cómic pocos artistas tan subversivos como Robert Crumb. Cinco largas entrevistas con uno de los padres del noveno arte. Muy –cómo no- ilustrado.

Sin título, de Cameron Stewart.
¿Y si tu abuelo, aquel con el que paseabas por el parque, hubiera tenido una doble vida? Novela gráfica que bebe tanto del thriller cono del relato autobiográfico.

Degenerado, Chloé Cruchaude.
Narra la historia de una extraña pareja en el París de los años 20: una mujer y su marido travestido para esconder su condición de desertor. Obra que ha ganado los premios de cómic más importantes en
Francia.

Ilustración de Kike de la Rubia.


Infieles y adulterados. Cuentos de adulterio de Juan José Millás.
Tremenda historia de poligamia: un escritor y catorce ilustradores (Pablo Auladell, Enrique Flores, Alberto Gamón, Paco Roca, Eva Vázquez, Antonio Santos...).

¡Editorial del verano en Cálamo! 
Madrileña de pro, fundada en 1996, Trama es una singular aventura editorial independiente en la que se han mirado muchos de los jóvenes (y mediáticos)  editores independientes españoles. Dirigida con paciencia, tesón y esmero por Manuel Ortuño. Manuel es un hombre imprescindible dentro del panorama del libro en español. Ejerce de editor, dirige la Asociación de Revistas Culturales de España ARCE, publica la revista Trama & Texturas, organiza cursos de formación en el sector del libro, etc. Además ama la conversación inteligente y la buena vida.
Durante este mes Cálamo dedicará una de sus góndolas a destacar los libros publicados por Trama Editorial: elegantes y  tan bien seleccionados como editados.
Y una de sus autoras, Alejandra Díaz-Ortiz nos visitará, acompañada por su editor,  el 10 de julio para presentarnos su último libro (ver convocatorias).

50 AÑOS DE ALFAGUARA
La mejor manera de celebrar el cincuenta aniversario de Alfaguara es exponer una selección de su fondo bibliográfico: así lo estamos haciendo.
Alfaguara no es solo la editorial de muchos de los más influyentes escritores contemporáneos (Vargas Llosa, Berger, Yourcenar, Saramago, Talese, Llamazares, Marías,...)  Es también un referente cultural y vital para varias generaciones de lectores españoles e iberoamericanos.
Esperamos y deseamos que su patrimonio bibliográfico se consolide y aumente.¡ Larga vida a Alfaguara Editorial!

VINOS DEL MES
Con el calor apetecen los blancos frescos, de entrada fácil y gusto persistente.
Hacienda López de Haro. Rueda 2013. Intensos aromas frutales y matices herbáceos. Elegancia y suavidad. 
Lagar da Condesa. D.O. Rías Baixas 2013. Un buen albariño. Parte fermentado en barrica de roble francés. Con afán de perdurar. 
Aroa Laia. D.O. Navarra 2013. De agricultura ecológica elaborado íntegramente con garnacha blanca. 

Las sorpresas veraniegas de CÁLAMO INFANTIL 
Leer, en sí mismo, no te hace mejor. Pero la ausencia de lectura si te hace, sin duda, más crédulo y sumiso. Si quieres que tus hijos, nietos o sobrinos lean te damos una fórmula sencilla: visita con ellos bibliotecas y cómprales buenos libros. Las libreras y libreros de Cálamo amamos nuestro oficio y estamos para poder ayudarte y aconsejarte.



¿Conoces la colección Mamut de Bang Ediciones?
Mamut es una colección de comics diseñada y pensada exclusivamente para los más pequeños. Está dividida en tres series: para mayores de 3 años que aún no saben leer, para mayores de 6 años que empiezan a leer y para mayores de 9 años, lectores consolidados.
Lo que une esta colección es un dibujo y una narración modernos para entusiasmar tanto los niños como sus padres.

Algunos de sus títulos: Superpatata de Artur Díaz Martínez; El pequeño Olaf de Pep Brocal; Super Pótamo de David Cali o La caca mágica de Sergio Mora.


¡Os esperamos para compartir lecturas y viajes!

domingo, 25 de mayo de 2014

Jorge Franco, premio Alfaguara de Novela, y Luis García Montero: dos visitas estelares para despedir el mes en Cálamo


En un año tan importante para Alfaguara, en el que la editorial cumple sus 50 años de un trayectoria editorial, es un gusto para Cálamo recibir a dos de sus grandes escritores en la misma semana.



*   *  *

Miércoles 28: Jorge Franco, premio Alfaguara de Novela 2014 con El mundo de afuera, firmará ejemplares.

«Es la historia de una niña que vive en un castillo. Y de un doble amor obsesivo: el de un padre que vive de manera anacrónica y la sobreprotege, y la de un adolescente pobre que se enamora de ella que luego se convierte en bandido y asaltador de bancos y quiere rescatarla de su encierro. Hasta que secuestra al padre. Pero también es la época en que Medellín empezaba a descomponerse. Los días previos a la tragedia que vendría con la violencia y el narcotráfico. La pérdida de esa ciudad idílica de mi infancia al comienzo de los setenta y que con este hecho se fractura y empieza a cambiar todo.» Así comenta su novela Jorge Franco, en una entrevista telefónica con El País.

El mundo de afuera, Premio Alfaguara de Novela

Un tenebroso cuento de hadas, la desquiciada historia de un secuestro y una novela que transcurre en una Medellín transformada y poblada de extraños personajes: un germanófilo, una princesa Isolda encerrada en un castillo que es la copia del de La Rochefoucauld o fantásticos conejos que tejen peinados en el bosque. Con El mundo de afuera Jorge Franco ha sido galardonado con el Premio Alfaguara de Novela. En una edición con una cifra récord de manuscritos recibidos y un juardo compuesto por Sergio Vila-Sanjuán, Ignacio Martínez de Pisón, Nelleke Geel, Ana Cañellas (Librería Cálamo) y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), la novela del colombiano ha sido la triunfadora.

El miércoles 28 de mayo a las 20 horas Jorge Franco firmará ejemplares y se encontrará con sus lectores en Cálamo. ¡Te esperamos!

*   *  *

Jueves 29: Luís García Montero presenta Alguien dice tu nombre acompañado de Manuel Vilas. 

Alguien dice tu nombre, de Luis García Montero

«Todo cambia, pero nos quedan los recuerdos. Se levantarán edificios, se asfaltarán los arrabales, se urbanizarán los descampados, pero tú recordarás siempre la geografía de este verano. La realidad es una alegoría para la memoria. Todo lo que nos afecta permanece en nosotros, aunque se pierda en el tiempo.»

Este jueves llega a Cálamo Luis García Montero. Nos trae bajo el brazo su última novela, Alguien dice tu nombre, para presentarla en una conversación con Manuel Vilas. 
Un estudiante de Filosofía y Letras en el verano granadino de 1963 es el punto de partida para una novela que contiene reflexión, poesía, nostalgia y literatura. 


«Tono sostenido, poderosa nostalgia, emoción delicada que no alza la voz, poesía escueta, ceñida...»
Octavio Paz

«Parece capaz de contarnos, y de qué manera, lo que habíamos olvidado que sabíamos de nosotros mismos. Luis sirve para hacer afición, para volver a la plaza porque torea José Tomás, para acercarse a las librerías porque ha salido un nuevo libro suyo.»
Joaquín Sabina

Será una semana intensa en Cálamo. Por eso tenemos tantas ganas de compartirla con vosotros, ¡os esperamos!





miércoles, 12 de marzo de 2014

Lady Di, drogas que modifican la memoria y espías que no saben que lo son. Entrevista a Javier Sebastián, autor de Puente de Vauxhall

Este viernes vuelve a Cálamo Javier Sebastián, una de las plumas más particulares y exquisitas de la literatura española contemporánea. En el 2011 fue ganador del Premio Cálamo por El ciclista de Chernóbil que fue además, elegida por Courrier International entre las diez mejores novelas extranjeras publicadas en Francia en 2013. Ahora regresa con una novela de espías ambientada en Inglaterra y protagonizada por una monja con hipermnesia, una escribiente de su vida y Lady Di, entre otros: Puente de Vauxhall (Ediciones Destino)Javier Sebastián conversará con nosotros el viernes 14 de marzo acompañado por María Ángeles Naval, profesora de la Universidad de Zaragoza.
Nos preparamos para el encuentro con una breve entrevista con el autor:

Javier Sebastián. Fotografía de Elena Perdices.

«Una vuelta de tuerca a la novela de espías». ¿Qué distingue a los espías que pueblan Puente de Vauxhall de otros más tradicionales? 

Como mínimo, existen tres tipos de espías. Los que lo parecen, los que no lo parecen y, finalmente, los que no saben que lo son. Los personajes de Ian Flemming, por ejemplo, son una exhibición de la condición del espía y pertenecen al primer grupo. Smiley, de John LeCarré, es uno de los del segundo grupo, ya que, aunque es un hombre apesadumbrado y en retirada, vive como un espía, trabaja como un espía y, sobre todo, piensa como tal. Pero hay un tercer grupo, que es el de los espías que no saben que lo son. Para mí es el grupo más interesante, porque cualquiera de nosotros podría formar parte de él. Ahí entran las espías de mi novela: una monja de un colegio de Shaftesbury, al suroeste de Londres, y una alumna suya, que ni siquiera saben que están colaborando con el espionaje. Es más, intervienen convencidas de que lo que están haciendo es justo lo contrario de lo que hacen. 

En El ciclista de Chernóbil partía también de hechos y personajes reales –el accidente nuclear, el científico Vasili Nesterenko– para construir una historia de ficción. Ahora parece repetirse el proceso, pero con una figura célebre como Lady Di… 

Los escritores llevamos trabajando con la realidad desde hace casi 3.000 años. La deformamos, la volvemos a inventar, la adaptamos a nuestras esperanzas, atacamos a nuestros enemigos cambiándola, somos maliciosos o benévolos mediante su manipulación, la desbordamos, llenamos la realidad de espectativas, sugerimos otros mundos, imaginamos, somos libres así. Bioy Casares decía que escribir ficción es añadir una habitación más a la casa. Yo diría que que es llenarla de ventanas. De lo contrario, la realidad sería insoportable. También Aristóteles diferenciaba en La Poética entre la verdad histórica y la verdad poética: esta última es aquella que cuenta los hechos no como ocurrieron, sino como podían haber ocurrido. Y la considera legítima. Algo que resulta imprescindible en toda especulación del ingenio. 
«La habilidad de un escritor consiste en tomar un personaje sobre el que todos tenemos un juicio (o prejuicio) y devolvérselo a los lectores transformado.»

Además de hechos históricos, en Puente de Vauxhall tiene un gran papel la ciencia, por ejemplo en las drogas que modifican la memoria... 

Existen experimentos relacionados con el borrado y descontextualización emocional de la memoria, en efecto. El ZIP, por ejemplo, es un inhibidor de una enzima del cerebro conocida como PKM zeta y que en el laboratorio se ha demostrado eficaz para borrar un recuerdo elegido entre otros. El resto permanece y así lo cuento en la novela. Los doctores Yadin Dubai, del Instituto Weizmann de Rehovot, en Israel, y Todd Sacktor, de la State University de NuevaYork, investigan con el ZIP. Luego está el Propranolol, que el doctor Merel Kindt, de la Universidad de Ámsterdam, ha empezado a probar en humanos. Y la Butyrolactona, y también los agentes que bloquean la enzima CDK5. La revista Science ha publicado las conclusiones de un estudio de Gregory Quirk sobre un factor neurotrópico derivado, llamado BDNF, que está dando resultados en laboratorio. Investigadores de la Universidad de Lovaina y de la Andrés Bello, de Chile, sostienen que la sinapsis no se produce entre una neurona y otra, sino que hay un intermediario, al que llaman astrocito, y acaban de patentar un fármaco que bloquea los gliotransmisores, lo que permie anular los recuerdos seleccionados, es lo que puede leer en el boletín de la Federation of American Societies for Experimental Biology. Todo ello convoca una pregunta: ¿quiénes somos? En el fondo, llevo escribiendo sobre la identidad desde mi primera novela. 



En relación a la pregunta anterior, ¿resulta difícil hacer verosímil en una novela algo real pero difícil de creer, como es el caso de la modificación de los recuerdos a través de fármacos como ZIP? 

En la mayoría de los casos nos cuesta más creer la realidad que la ficción. Un náufrago que pasa semanas a solas en el mar y no muere, un hombre que vive con una chapa de acero que le ha atravesado el cráneo y la lleva alojada en el cerebro, un recluso al que suplanta su hermano en la cárcel. Todo eso es real. A diario se pueden leer noticias en los periódicos que nos ponen a prueba. Hoy existe un Boeing 777-200 desaparecido y los expertos sostienen que es imposible, que con la tecnología actual tendría que haber dejado algún rastro. La verdad es más inverosímil que la ficción. 

Y para acabar, dos preguntas de libreros: ¿Qué libros nos recomienda?, y ¿qué debemos esperar de lo próximo de Javier Sebastián? 

Estoy leyendo la última novela de Zadie Smith, NW London. También he leído últimamente las novelas de Alan Bennett, que son muy entretenidas, y las de Dorothy Stevenson. Houellebecq me interesa mucho, lo mismo que Jean-Philippe Thoussaint. Pronto saldrá la nueva novela de Martínez de Pisón y estoy a la espera. Por mi parte, de mi próximo libro sé todavía poco, solo que en él aparecen dos hermanos que se miran. Bueno, en realidad no es poco. Es muchísimo. Es casi todo. Llevo meses preguntándome si acaso no sobra todo lo demás. 


¡La conversación continúa este viernes en Cálamo!

sábado, 15 de febrero de 2014

Entrevista a Jorge Sanz Barajas. « Cada vez que te enfrentas con setenta personas que han leído un libro, descubres que hay setenta libros distintos.»

Este lunes a las 20 horas nos visita en Cálamo un escritor que querrás conocer: Jorge Sanz Barajas. Es autor de dos novelas, ha escrito para publicaciones como El País, Revista de Occidente, Fundación Max Aub, y coordina un taller de lectura de novelas en el Centro Pignatelli en Zaragoza.
Sobre todas estas actividades, y sobre su última novela, Las hadas muertas (Sibirana Ediciones), conversa en esta breve entrevista para anticipar el encuentro:

Jorge Sanz Barajas. Fotografía de J,C.

Las hadas muertas: ¿cuento de hadas o novela detectivesca?

Es un cuento de hadas con más cadáveres de la cuenta… En realidad es la peripecia de Merencio, un detective que no quiere serlo, pero  a quien le suelen caer casos raros. En esta ocasión, una serie de muertes rituales en el Barrio de Las Fuentes, que evocan cuentos de hadas, le llevan a tener que indagar. La policía no tiene ni idea de cómo abordar la investigación, pero Merencio es un tipo intuitivo que cree que todo ha sido escrito ya alguna vez y basta con encontrar las citas adecuadas. No le gusta el mundo criminal pero le genera un morbo increíble el pulso que entabla con él o la criminal. 

Merencio, un detective «raro en cuya cabeza bullen libros y frases, una mente cuya lógica es tan extraña como fascinante»: ¿Tiene antepasados literarios? ¿Poirot, Dupin, Sherlock, o algún otro?

En realidad se parece más a Chesterton y al padre Brown que a cualquier otro. Tiene como libro de cabecera la Ortodoxia del escritor inglés. Pero es y piensa como un habitante del Barrio de Las Fuentes. Está divorciado, es un perdedor nato, se malgana la vida traduciendo libros del inglés, no paga el alquiler, visita a diario a su padre, enfermo de alzheimer pero con una extraña lucidez, y saca a mear a su perro Eugenio, todo un personaje también… Merencio es noble, hospitalario y legal, pero está harto del mundo y es un escéptico. Ahora bien, está enfermo de literatura, –como Vila-Matas, el mal de Montano– y cada cosa que ve o hace le trae una cita o un episodio narrativo. Tiene un gusto literario exquisito. Su padre es un linotipista jubilado de esos que se leía hasta la etiqueta de las galletas maría, y le enseñó a leer antes de destetarlo.

Merencio ya aparece en La balada del ahorcado, una novela en venta en Bubok y gratis en formato pdf. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este tipo de plataformas de autoedición?

Tuvimos una experiencia agridulce. Esa novela fue finalista en el Primer Premio Insula del Ebro, pero el ganador había presentado –y ganado- una semana antes el Javier Tomeo con esa novela y no renunció a éste. La novel quedó en la peor de las situaciones posibles: finalista con premio desierto y sin editor. Ramón Acín me dijo algo que aún no le he agradecido lo suficiente: me dijo “tu novela se sostiene”. Yo, que no soy tonto del todo, capté que aún me quedaba mucho por hacer. Hoy prefiero que nadie la lea hasta que no la revise a fondo porque hay errores que no cometería de nuevo. Así que, por favor, no la lean. Respecto a la experiencia de autoedición, exige mucho esfuerzo de autopromoción y yo no soy un apasionado del autobombo, así que fue bien sin más: salimos del paso. Soy muy crítico con lo que hago y tiro la mitad de lo que escribo o más. Leo mucho y cuanto más leo más me convenzo de que me queda muchísimo por aprender. Veo gente a la que admiro haciendo cosas espléndidas. Me decía Pepito, de Antígona, el otro dia, que es el mal de los que leemos más que escribimos.




Coordinas un taller de lectura de novelas en el Centro Pignatelli. ¿Cómo es la tarea de coordinar una lectura -experiencia solitaria por definición- de manera colectiva?

Es una experiencia espléndida. Cada vez que te enfrentas con setenta personas que han leído un libro, descubres que hay setenta libros distintos. Es maravilloso ver cómo lee la gente, qué descubre, qué ganas tiene de compartir y desde cuánta cultura se encaja un libro, seas juez, médico o amo de casa, tengas veinte o setenta años. En un principio nos reunimos para compartir lecturas, luego podemos saltar a desentrañar técnicas, la voz, el ángulo, el tono, efectos, etcétera. Hay gente que comenta películas o libros que le ha sugerido la lectura… Lo mejor viene cuando alguien que las pasó canutas para pasar las primeras páginas de En la orilla, de Chirbes, confiesa que después de la hora del taller ya no lo pudo dejar.

¿Novelas favoritas del 2013? ¿Las que resultaron más interesantes en el taller?

Han gustado especialmente Venían a buscarlo a él, de Berta Vias Mahou, y Daniela Astor y la caja negra, de Marta Sanz, que vino a comentarla el 9 de enero al taller y causó sensación con su inteligencia viva y chispeante.


Continuamos la conversación este lunes a las 20 horas en Cálamo. Se servirá un vino por cortesía de Care Bodegas y Viñedos

miércoles, 1 de enero de 2014

«El principal efecto de mi novela – y el más deseable – es el de concienciar a las nuevas generaciones para que el horror no se repita.» Entrevista a Bernardo Kucinski, autor de 'Las tres muertes de K.'

Bernardo Kucinski.

Uno de los efectos más nobles de la literatura es el fortalecimiento de la memoria necesaria para recordar, reparar y evitar los grandes horrores que la propia humanidad genera. Las tres muertes de K. (Rayo Verde), de Bernardo Kucinski, narra de manera certera, sin florituras innecesarias y con proporciones justas de realidad y ficción, la experiencia de los desaparecidos de la dictadura brasileña iniciada en la década de los sesenta.
Kucinski nació en San Pablo en 1937. Durante la dictadura tuvo que exiliarse por su actividad política y periodística y no regresó a Brasil hasta el año 1974. Fundó los periódicos Movimento y Em Tempo. Ha sido colaborador y corresponsal en publicaciones como The Guardian, Euromoney o Lagniappe Letter. En 1997 se hizo con el premio Jabuti por su libro Jornalismo econômico. 
Conversamos con Kucinski, otro nominado a los XIII Premios Cálamo.



Antecede a la novela Las tres muertes de K. una frase que reza «Todo en este libro es inventado, pero casi todo  ha sucedido.» La frase parece indicar su inicio como escritor literario, complemento de su larguísima carrera periodística ¿Qué ventajas y peligros encuentra en abordar temas tan delicados como la dictadura militar y los desaparecidos por la represión desde una actividad artística y estética como la literatura?

El principal peligro es que el lector no consiga distinguir lo que es imaginado de lo que es factual. No es que eso sea importante, al contrario, es deliberado, es lo que da al relato su dimensión literaria, pero eso puede angustiar al lector innecesariamente. Y hay peligro  de suscitar reacciones emocionales muy fuertes en personas que sufrieron en las cárceles de la represión. En familiares de desaparecidos y amigos de las personas citadas o no citadas, personas identificables o que el lector piensa haber identificado a través de la narrativa. Ambas situaciones ocurrieron con las ediciones en Brasil.
La principal ventaja es poder abordar un tema sensible y humano sin las limitaciones impuestas por el relato que se propone factual. Otra ventaja es  trabajar un tema aun poco explorado en Brasil en el plano literario. Hay muchos testimonios y autobiografías y alguna producción académica, pero casi nada de carácter literario. Resalto, no obstante, que no creo que un escritor busque ventajas o se preocupe con peligros. Todo eso viene después. Un escritor escribe porque necesita escribir. 

Como testigo y familiar de una víctima de la dictadura –me refiero a la desaparición de su hermana Ana Rosa Kucinski en 1974–, ¿ha sido una necesidad para usted escribir la obra? ¿Ha sido necesaria la distancia temporal de casi 40 años entre la desaparición de su hermana y la publicación de Las tres muertes de K.?

Sí, creo que ambas premisas son verdaderas. Ha sido necesaria una gran distancia temporal  y escribirlo ha sido una necesidad, una verdadera catarsis.  Es notable la facilidad con que lo he escrito, en pocas semanas, como si de repente estuviera embarazado del relato, esperando darlo a luz.

En la misma línea de la pregunta anterior: ¿cree que es posible, o incluso válido, escribir obras literarias que aborden temas como el exilio forzado, la dictadura o las desapariciones si no hay una experiencia real del autor que lo convierta en testigo directo de esos hechos?

Sí, todo es posible en literatura, y por eso la literatura tiene alcances más amplios  que el relato factual necesariamente limitado por la veracidad y exactitud de los hechos. Muchos  lo hicieron, por ejemplo, Kafka, que transporta a un plano universal sentimientos probablemente suscitados en la esfera familiar. Por otra parte,  relatos estrictamente factuales como los de Primo Levy o Aharon Appelfeld, tienen estatura literaria indiscutible.

Además de una posible catarsis en el acto de escritura, ¿qué otro efecto, qué otra función tiene o puede tener esta novela y cualquier obra literaria que registre momentos históricos tan oscuros como lo fueron las dictaduras militares latinoamericanas?

El principal efecto – y el más deseable – es el de concienciar a las nuevas generaciones para que el horror no se repita. En este sentido libros como “Las tres muertes de K” van contra la corriente y contra la hegemonía histórica de las élites brasileñas, las mismas que apoyaron la dictadura y que aun dominan la gran prensa en las estructuras de producción. 

«En Brasil, la historia que se enseña en las escuelas y se cultiva en la cultura convencional es la determinada por los vencedores, o sea, los represores mismos. El día en que “Las tres muertes de K”, sea incluido en las lecturas recomendadas por el Ministerio de Educación,  sentiré que he conseguido algo.»

El primer capítulo de la novela y el post Scríptum que la cierra sugieren de manera clara la existencia latente del sistema represivo. ¿Cómo cree que es ese funcionamiento actual en Brasil, y en el mundo?

En Brasil, específicamente en relación a la dictadura militar  y los que contra ella lucharan creo que opera solamente un sistema informal que se constituye de antiguos agentes de la represión y ex comandantes, que se comunican a nivel interpersonal, quizá con una u otra reunión de pequeños grupos. Sé que mantienen un boletín y es notorio que intervienen en internet y hacen intenso lobby junto a los actuales comandantes militares para que sea mantenida la impunidad de los crímenes de la dictadura.
A nivel mundial estoy convencido de que en alguna parte del mundo, probablemente en Estados Unidos, son preservados y actualizados permanentemente los datos sobre activistas e insurgentes acumulados durante la guerra fría. Creo, además, que debe haber un intenso trabajo de cruce de datos como parte del combate a Al Qaeda y otras organizaciones de su género... Todo eso extremamente facilitado por las nuevas tecnologías de computación. Creo también que ese sistema tiene ramificaciones en otros países de pasado colonial o en que hay  terrorismo.  

Y para acabar, ¿alguna recomendación literaria de escritores brasileños que puedan interesarnos?

Recomiendo “O filho eterno” de Cristovão Tezza.